Fisiología Pulmonar

FISIOLOGÍA PULMONAR


Introducción


El organismo puede considerarse como una máquina de combustión interna que quema grasas e hidratos de carbono y obtiene así la energía que necesita para realizar sus múltiples funciones. Este proceso produce oxígeno y produce anhídrido carbónico. El aire suministra el primero y recibe al segundo.


Se comprende que a mayor trabajo del organismo hay más gasto energético y, por lo tanto, mayor necesidad de transporte de gases entre las células y el ambiente. Esto se logra aumentando el gasto cardiaco con redistribución del flujo sanguíneo hacia los órganos los cuales extraen una mayor cantidad de oxígeno a cada unidad de sangre que pasa por los tejidos. Por estos mecanismos se puede llegar a aumentar diez veces el intercambio gaseoso entre células y sangre (respiración interna) y, por consiguiente, el intercambio entre sangre y atmósfera (respiración externa).


La respiración externa, requiere que la sangre se exponga al contacto con el aire en una amplia superficie, y para ello fluye por un extenso territorio capilar separado de la atmósfera por una membrana de mínimo grosor que prácticamente no interfiere con una rápida difusión gaseosa (membrana alveolo-capilar). Tal superficie vascular no puede, por su extensión (60-90m2) y su fragilidad, estar en la superficie del cuerpo. En los mamíferos el problema se soluciona con la existencia de los pulmones, que pueden considerarse como una invaginación del espacio externo hacia el interior del organismo bajo la forma de vías aéreas y sacos alveolares, el cual toma amplio contacto con una densa malla capilar. Este órgano queda contenido dentro de la caja torácica que, además, actúa como elemento motor.


Es evidente que si el aire de los alvéolos no se renueva en proporción a la perfusión sanguínea, ésta agotará rápidamente el oxígeno alveolar reemplazándolo por CO2.  Un fenómeno mecánico, la ventilación pulmonar, renueva en forma parcial y periódica el aire alveolar y mantiene dentro del pulmón una composición adecuada para el intercambio gaseoso o hematosis.


En suma: el pulmón es un intercambiador de gases que recibe, por un lado, aire que se renueva continuamente por acción del fuelle o bomba toracopulmonar y, por el otro, sangre que se mantiene en circulación entre tejidos y pulmón por acción de la bomba cardiaca.



Esquema General de la Función Pulmonar


La coordinación entre la función de estos dos sistemas (circulatorio y pulmonar) entre sí y de ambos con las necesidades del organismo, está a cargo del sistema nervioso con sus centros respiratorios y circulatorios. La actividad de estos núcleos coordinadores es modulada por la información suministrada por receptores situados en múltiples regiones del organismo.


De acuerdo a lo expuesto, se puede apreciar que la función respiratoria es compleja y que requiere la participación coordinada de varios grupos de órganos, uno de los cuales es el aparato respiratorio.


La separación del aparato respiratorio del aparato circulatorio, sistema nervioso, tejidos y sangre sólo se justifica por razones  didácticas y con esta misma justificación abordaremos la función respiratoria como si fuera una sucesión de fenómenos o etapas diferentes: 


  1. Ventilación pulmonar: fenómeno mecánico que asegura el recambio del aire contenido dentro de los alvéolos.
  2. Distribución y relación ventilación/perfusión: renovación proporcional del aire y de la sangre a cada lado de la membrana de difusión.
  3. Difusión o transferencia: intercambio de gases entre aire y sangre a través de la membrana alveolocapilar.
  4. Transporte de O2   y CO2   efectuado por la sangre entre el pulmón y las células.
  5. Regulación de la respiración: conjunto de mecanismos de control de la respiración y coordinación con la circulación y metabolismo.
  6. Hemodinámica de la circulación pulmonar.
  7. Funciones del espacio pleural
  8. Mecanismos de defensa  mecánicos, celulares y humorales, que tienen un importante papel, dado el amplio contacto del pulmón con los contaminantes ambientales a través de los 10.000 litros de aire que se ventilan diariamente.  Además, la entrada al aparato respiratorio está en la faringe y contigua a la boca, cavidades de gran población microbiana.
  9. Filtro de partículas  que circulan por la sangre (coágulos, agregados plaquetarios, trozos de tejidos, etc.)
  10. Modificador bioquímico  de numerosas sustancias humorales. Para ésta y la anterior función, tiene la ventaja de ser el único órgano, aparte del corazón, por el cual pasa continuamente el total de la sangre
  11. Reservorio de sangre:  por la amplitud y distensibilidad de su lecho vascular.



Morfología Básica


Dada la estrecha correlación entre forma y función es conveniente repasar algunos aspectos de la morfología antes de abordar la fisiología.


Considerando que la función primordial del aparato respiratorio es poner en contacto el aire atmosférico con la sangre para que tenga lugar el intercambio gaseoso, se pueden diferenciar, por razones didácticas, tres grupos de estructuras, de acuerdo a la función predominante que desempeñan:


  • Area de intercambio gaseoso.
  • Vías de conducción aérea.
  • Caja torácica con funciones de protección y movimiento.



Área de Intercambio Gaseoso


Alvéolos


El intercambio gaseoso tiene lugar en los alveolos, estructuras huecas, aproximadamente hemisféricas, de  ± 250 µm de diámetro, cuyo contenido aéreo está en permanente renovación y en el espesor de cuyas paredes circula sangre a través de una densa malla capilar. La cavidad alveolar está tapizada por 2 tipos de células:


  • Neumocitos tipo I: A pesar de ser escasas en número, estas células cubren más del 90% de la superficie alveolar, debido a que son muy aplanadas y extensas. Cuando los neumocitos I contactan con los capilares de la pared alveolar, su membrana basal se fusiona con la del endotelio, de manera que los gases sólo tienen que atravesar el citoplasma del neumocito, las membranas basales fusionadas y el citoplasma del endotelio capilar, conjunto que mide menos de 1 micrón de espesor. En el resto de la pared alveolar, entre los neumocitos y los capilares se interpone una capa de tejido intersticial, con sustancia amorfa y fibrillas, que cumple una función de sostén y que, por tener vasos linfáticos, drena el líquido que permanentemente ultrafiltra desde los capilares, evitando así que éste invada los alvéolos.


  • Neumocitos tipo II: Son células cuboídeas, más numerosas que las anteriores que, entre otras numerosas funciones,  sintetizan el surfactante pulmonar. Esta sustancia disminuye la tensión superficial de la capa de líquido que recubre la superficie interna de los alvéolos, impidiendo el colapso alveolar que esta fuerza tiende a producir. Además, los neumocitos  II  serían responsables de las funciones metabólicas del pulmón. Cuando los neumocitos I son destruidos en algunas enfermedades, son los neumocitos II los que proliferan para reparar los daños.


  • Aparte de estas células estructurales, dentro del alvéolo y en el espesor de los tabiques, se encuentran células con un rol defensivo, especialmente macrófagos, que fagocitan las partículas extrañas y bacterias que llegan al alvéolo. Los macrófagos cargados de detritus se eliminan junto con las mucosidades o retornan al espacio intersticial donde son captados por el sistema linfático.


El número total de alvéolos oscila entre 200 y 600 millones y su superficie total entre 40 y 100 metros cuadrados, dependiendo, entre otros factores, de la talla corporal. Los alvéolos se disponen como depresiones redondeadas en la pared de espacios esféricos llamados sacos alveolares que confluyen en  espacios tubulares llamados ductos. Varios ductos se unen dando origen a un bronquiolo respiratorio, elemento de transición que tiene la estructura de una vía de conducción aérea, pero que conserva algunos alvéolos en sus paredes. Después de unas 4 a 7 generaciones, un grupo de bronquiolos respiratorios confluye en un bronquiolo terminal que carece totalmente de alvéolos, constituyéndose exclusivamente  en vía de conducción.



Vías de Conducción Aérea


La vía aérea se inicia en la nariz que, además de ser su puerta de entrada, acondiciona el aire inspirado para la respiración. Lo calienta  a 37°C gracias a la rica vascularización de su mucosa, dispuesta sobre una superficie ampliada por la presencia de los cornetes. Además, la anfractuosidad de los conductos, la adhesividad de la capa de mucus y la presencia de vellos constituyen barreras físicas que impiden la entrada de las partículas en suspensión. Las defensas mecánicas son complementadas por el reflejo del estornudo y la presencia de tejido linfoideo y anticuerpos. La alteración de estas funciones y la posibilidad de aspiración de secreciones nasales infectadas explican la frecuencia con que las afecciones nasales se asocian con enfermedades bronquiales y pulmonares.

La vía aérea continúa con la faringe, donde también se conecta la boca que constituye una entrada alterna para el aire cuando hay obstrucción nasal y cuando se necesita aumentar mucho la ventilación, como sucede en el ejercicio intenso. Para que la faringe se mantenga permeable, es necesario que los músculos faríngeos y linguales mantengan una tonicidad normal, ya que en caso contrario, la faringe puede colapsarse y obstruir el flujo inspiratorio, como sucede en condiciones anormales durante el sueño.


La laringe es el órgano muscular y cartilaginoso de la fonación y está situada en una encrucijada importante por la confluencia de las vías respiratoria y digestiva. Un complejo mecanismo de ascenso de la laringe hacia la base la lengua con  contracción de músculos laríngeos intrínsecos y cierre de epiglotis protege al aparato respiratorio de la penetración de elementos extraños durante la deglución o el vómito. Si este mecanismo se altera, pueden producirse lesiones respiratorias graves por aspiración. La laringe participa también en el reflejo defensivo de la tos a través del cierre de la glotis durante la fase de compresión del aire intrapulmonar y de su brusca apertura en la fase expulsiva.


Las vías respiratorias infralaringeas  adoptan una forma de árbol, cuyo tronco es la tráquea que, tras un trayecto de 12 a 15 cm, genera por división dicotómica asimétrica alrededor de 23 generaciones de ramas, 16 de las cuales son exclusivamente conductoras. La tráquea está situada en la línea media en el cuello y dentro del tórax, siendo ligeramente desviada a la derecha por el arco aórtico. Su diámetro es de 17 a 26 mm en adultos y su estabilidad es asegurada por la superposición de una serie de cartílagos que tienen la forma de una C abierta hacia el dorso. En los extremos de estos cartílagos se insertan haces musculares, cuya contracción estrecha el lumen del conducto, mecanismo que permite acelerar considerablemente la velocidad del flujo espiratorio durante en la tos, con la consiguiente mayor capacidad expulsiva.


A la altura de la articulación del manubrio con el esternón, la traquea se bifurca en los bronquios principales (derecho e izquierdo), formándose hacia el interior de la tráquea la Carina. Dado que el bronquio derecho se desvía menos del eje de la tráquea, es más frecuente que los cuerpos extraños aspirados y las sondas introducidas por la tráquea se desvíen hacia el pulmón derecho.


Por sucesivas dicotomías se forman alrededor de 11 generaciones de bronquios para los diferentes lóbulos, segmentos y subsegmentos. Estos conductos se caracterizan por presentar placas de cartílago incompletas, que son más escasas a medida que se avanza hacia la periferia. En cambio, las fibras musculares son abundantes y envuelven la vía aérea como una red helicoidal que llega hasta los bronquiolos respiratorios. Su función normal sería regular la distribución regional de la ventilación y, en condiciones patológicas como el asma, tienen  rol determinante en la reducción del calibre bronquial.


Cuando las vías aéreas reducen su diámetro bajo 2 mm, desaparece totalmente el cartílago, por lo que se hacen colapsables.  En estos conductos, denominados bronquiolos, la mantención de la permeabilidad del lumen pasa a depender de la presión negativa intratorácica y de la tracción de las fibras elásticas del tejido alveolar adheridas a sus paredes externas.


Tras unas 4 a 5 generaciones se llega a los bronquiolos llamados terminales por constituir el final de las vías exclusivamente conductoras. Los bronquiolos que siguen se denominan respiratorios por presentar en sus paredes un creciente número de alvéolos.


El tejido alveolar y las vías aéreas, a partir de la porción distal de los bronquios fuente, se disponen organizadamente con un soporte de tabiques fibrosos, formando los pulmones derecho e izquierdo, envueltos por sus respectivas pleuras. Su forma es cónica como la de la caja torácica que los contiene. Los vértices pulmonares llegan a los huecos supraclaviculares donde contactan con las ramas nerviosas del plexo braquial y con los troncos arteriales y venosos de las extremidades superiores. Esta vecindad explica el dolor del hombro y extremidad superior observado en tumores de esta área y la posibilidad de lesionar el pulmón en punciones de las venas subclavias. Las bases son cóncavas y descansan sobre las cúpulas convexas del diafragma, con una relación de vecindad indirecta  con el hígado a la derecha y con el estómago y bazo a la izquierda. La cara costal de los pulmones es convexa y está expuesta a ser lesionada en traumas de la pared costal. La cara mediastínica es relativamente plana y tiene estrecho contacto con corazón, vasos, esófago, ganglios, y otras estructuras, hecho que tiene importancia en radiología pulmonar.


El conjunto de bronquios, vasos y nervios que entran o salen del pulmón, lo hacen por la parte media de la cara mediastínica, formando una especie de tallo denominado hilio, identificable a rayos X,. En cada hilio se encuentran ganglios, a los que drenan los linfáticos del órgano y que, a su vez, son tributarios de ganglios mediastínicos y del cuello. El grado de compromiso de estos ganglios es un determinante crucial en la elección del tratamiento en el cáncer bronquial.


Cada pulmón presenta una gran fisura oblicua que se dirige desde la parte alta de la cara posterior a la parte anterior del borde inferior. Esta fisura es profunda y llega hasta cerca del hilio, dividiendo el pulmón en un lóbulo superior y otro inferior. Al lado derecho se agrega otra fisura profunda que parte del plano medial a la altura del 4° cartílago costal y se dirige horizontalmente hasta terminar en la cisura oblicua, separándose así un tercer lóbulo, llamado medio. La pleura visceral envuelve casi completamente cada lóbulo penetrando hasta el fondo de las cisuras.



Caja Torácica


Los principales componentes de la caja torácica son huesos que, por su rigidez brindan protección, y músculos respiratorios de cuya actividad depende la ventilación. La parte ósea está constituida por la columna vertebral, sobre la cual articulan las 12 costillas de cada hemitórax. El movimiento en sentido cráneo-caudal de estos arcos óseos ha sido comparado a la del asa de un balde cuyos puntos de giro son, en su extremo anterior el esternón y en el posterior la columna.. Al elevarse el vértice del arco, que en reposo se encuentra más bajo que los puntos de giro, se produce su alejamiento de la línea media  a medida que la costilla se acerca hacia la horizontal. Esto significa un aumento del diámetro transversal del tórax con lo que baja la presión de su contenido y penetra aire al aparato respiratorio. Lo inverso sucede al bajar las costillas a su posición de reposo. Insertándose en esta estructura ósea de apoyo, los músculos respiratorios proveen la energía mecánica que cambia rítmicamente el volumen del tórax y abdomen, produciendo los cambios de presión que movilizan el aire.



Ventilación Alveolar


En un adulto joven, el volumen corriente normal (VC) es de alrededor de 500 ml. Sólo una parte de este volumen llega a los alvéolos, ya que alrededor de 150 ml quedan en las vías aéreas y no participan en el intercambio gaseoso, por lo que este último volumen se denomina espacio muerto anatómico. Existen, además, alvéolos que tienen un flujo sanguíneo nulo, por lo que tampoco participan en el intercambio gaseoso: el volumen ocupado por estos alvéolos no perfundidos se denomina espacio muerto alveolar (shunt pulmonar). El conjunto del espacio muerto anatómico y alveolar se llama espacio muerto fisiológico (VEM).


Si se multiplica el VC por la frecuencia respiratoria (f), se obtiene el volumen global ventilado en 1 minuto que, por recolectarse usualmente en espiración, se designa como volumen espiratorio por minuto o VE. La parte de esta ventilación que queda en el VEM se calcula multiplicando este último por la frecuencia respiratoria. El volumen minuto neto que llega a los alvéolos y toma parte en el intercambio gaseoso se denomina ventilación alveolar ( V ecuaciones expresan estos conceptos: 


V E = VC x f 

VA = (VC - VEM ) x f



El VEM depende del sexo, edad y talla. En el sujeto normal es de aproximadamente 2 ml/kg peso o un tercio del volumen corriente de reposo. El VEM se mantiene relativamente constante en cada individuo, de manera que las variaciones de V Adependen principalmente de los cambios en frecuencia (f) y VC, que aumentan cuando se incrementa la demanda metabólica, como sucede en el ejercicio.

En los siguientes ejemplos se muestra como cambios en f, VEM y VC pueden modificar la VA


NORMAL:


f = 12                        VE = 0,5 x 12 = 6 L/min

VC = 0,50 L              VA= (0,5-0,15) x 12 = 4,2 L/min

VEM = 0,15 L 



AUMENTO DEL VEM:


f = 12                        VE = 0,5 x 12 = 6 L/min

VC= 0,50L                VA= (0,5-0,25) À 12 = 3 L/min

VEM = 0,25L


AUMENTO DE f CON DISMINUCION DEL VC:


f = 20                        VE = 0,3 x 20 = 6 L/min

VC= 0,3                    VA= (0,3-0,15) x 20 = 3 L/min

VEM = 0,15 L








De estos ejemplos se deduce que un mismo volumen minuto puede corresponder a diferentes ventilaciones alveolares y que el aumento de frecuencia con reducción de VC aumenta la ventilación del espacio muerto reduciendo la ventilación alveolar. El intercambio de gases al nivel pulmonar se realiza por su difusión a través de las finas estructuras que separan al alvéolo del capilar pulmonar. Como cada gas difunde de acuerdo a su gradiente de presión entre alvéolo y capilar, la composición del aire alveolar determina, en último término, la dirección, velocidad y cuantía de este intercambio.


Presión alveolar de O2  (PAO2 ) 


La PAO2 está determinada por el equilibrio entre el consumo de O2 del organismo y el aporte de la ventilación. Este último depende básicamente de la presión parcial de O2 en el aire inspirado y, como ésta depende de la presión barométrica, la PaO2 "normal" es diferente según la altitud del lugar donde se realiza la medición.


La presión arterial de O2 no es igual a la alveolar. Como obtener muestras representativas de aire alveolar es difícil, usualmente la PAO2 se calcula mediante la ecuación del aire alveolar que, en su forma simplificada, se expresa en la siguiente forma: 


PaO2 = PiO2 - ( PaCO2 /QR)


De esta ecuación, de amplia aplicación en clínica, conviene destacar lo siguiente: La PIO2 es la presión inspirada de oxígeno que se calcula con la siguiente fórmula: 


PIO2 = (PB - 47) FIO2


La presión total del aire inspirado es igual a la presión atmosférica o barométrica (PB). Si se le resta 47 mmHg, que es la presión producida por el vapor de agua, una vez que el aire ha sido saturado y calentado a 37°C en la nariz y vía aérea alta, se tiene la presión total de aire inspirado seco. Al multiplicar esta presión por la fracción que el O2 representa en el aire seco (0,2094 ó 20,94%) se obtiene la presión parcial de O2.



La PaCO2 es igual, como ya se dijo, a la PACO2 media. Como el CO2 llega directamente por los capilares a los alvéolos, ocupa en ellos un espacio que limita la entrada de O2, por lo cual la PaCO2 debe restarse a la presión inspirada de O2 . 


El cuociente respiratorio (QR = V CO2 / V O2) se incluye en la fórmula como un factor de corrección para los cambios de presiones parciales que se producen en el aire alveolar debido a que es más el O2 que entra al capilar que el CO2 que sale. Esto se debe a que, según el tipo de alimentación, una parte del O2 consumido se elimina como H2O por el riñón y no como CO2 por el pulmón. 

 

Con una dieta mixta corriente, el cuociente es de 0,8, cifra que puede usarse para cálculos aproximados de PAO2 . Algunos ejemplos permitirán comprender mejor el significado y aplicación de esta ecuación:


  1. Individuo normal respirando aire, a nivel del mar (Pb 760mmHg)

PaCO2 = 40mmHg 

PiO2   = 0,2094 (760 - 47) = 0,2094 x 713 = 149mmHg 

PaO2   = 149 - 40/0,8 = 149 - 50 = 99 mmHg


      1. Individuo normal respirando aire, en Toluca (PB promedio 556mmHg). 

PaCO2= 40mmHg

PiO2 = 0,2094 (556 - 47) = 0,2094 x 509 = 106mmHg 

PaO2 = 106 - 50 = 56mmHg


      1. Enfermo con retención de CO2 (PaCO2 = 64 mmHg), en Toluca. 

PaCO2= 64mmHg

PiO2 = 0,2094 (556 - 47) = 0,2094 x 509 = 106mmHg 

PaO2 = 106 - 64/0,8 = 106 - 80 = 26mmHg


      1. 4. El mismo enfermo recibiendo tratamiento con O2 al 40%.

PaCO2= 64mmHg

PiO2 =  .40 (556 - 47) = .40 x 509 = 203mmHg 

PAO2 = 203 - 64/0.8= 203 - 80 = 123 mmHg



Relaciones de Ventilación-Perfusión


Aun cuando la ventilación y la difusión sean normales, el intercambio gaseoso no puede llevarse a cabo de una manera eficiente si no existe un adecuado acoplamiento entre la ventilación y la perfusión, fenómeno que es definido por las relaciones de ventilación-perfusión ( V /Q) del pulmón. Conviene advertir que en este aspecto lo importante es entender los mecanismos operantes sin que sea necesario retener los detalle de las cifras. Para describir estas relaciones en el área clínica se recurre a un modelo tricompartimental que reconoce tres poblaciones alveolares:


  • El primer compartimento incluye a aquellos alvéolos que reciben flujo sanguíneo, pero no ventilan ( V /Q  = 0) Es denominado compartimento de cortocircuito o de shunt o de admisión venosa. 
  • El segundo, contiene alvéolos normalmente ventilados y perfundidos, es decir, constituye el compartimento ideal. Debido a que la ventilación alveolar es de aproximadamente 4 L por minuto y el flujo sanguíneo pulmonar de 5 L/min, la relación V /Q  promedio de este compartimento es de 0,8. Sin embargo, este valor de 0,8 representa sólo un promedio, pues aún en condiciones normales, la relación V /Q varía en diferentes regiones del pulmón entre 0,1 y 10. 
  • La tercera población contiene alvéolos que reciben ventilación, pero no flujo sanguíneo ( V/Q = ∞), que es el compartimento de espacio muerto fisiológico.


En sujetos normales en posición vertical, el flujo sanguíneo pulmonar disminuye progresivamente desde las bases hacia los vértices, donde casi no hay perfusión, ya que la presión dentro de los vasos sanguíneos es mayor en las bases que en los vértices debido al peso de la columna de sangre. En decúbito se establece una diferencia similar, aunque de grado menor, entre la zona dorsal y la ventral. Como la presión intraalveolar es prácticamente igual en todo el pulmón, la relación entre ésta y la presión intracapilar varía en diferentes zonas.




Conclusiones


El oxigeno en el cuerpo tiene un papel muy importante ya que sin este elemento (junto con algunos otros como la glucosa) las células no podrían realizar las funciones que tienen asignadas, esto porque el intercambio gaseoso es de suma importancia para la homeostasis del ser humano, ya que una deficiencia de oxigeno o una retención del dióxido de carbono puede ocasionar problemas severos a la salud, es decir, la alteración de uno u otro puede dar como resultado desequilibrios importantes que pueden causar daños, es por ello que se debe de tener en cuenta las bases necesarias para poder llegar al diagnóstico y tratamiento de los problemas respiratorios de mayor relevancia de los pacientes. La medicina tiene como objetivo incrementar, mantener y recuperar la salud de las personas y para ello se recurre a métodos, técnicas e  información necesaria para lograr el objetivo.



Opinión Personal


En lo personal, el tema de fisiología pulmonar (respiratoria) me resulta muy interesante. Es de suma importancia conocer desde la anatomía como la fisiología respiratoria para poder comprender cómo es que el oxígeno entra al organismo (desde la vía aérea superior) y se difunde a través de la membrana alveolo-capilar (vía aérea inferior) y cómo se transporta por los hematíes a todo el organismo (respiración externa e interna, propiamente).


En el momento en que ponemos todas las piezas del rompecabezas en la mesa y analizamos que para poder realizar una respiración hay que llevar a cabo ciertos procesos (algunos complejos) como lo es el realizar la contracción de los músculos de la respiración (diafragma, intercostales, pectorales, etc.) y que esto a su vez hace que la caja torácica se haga más grande y que con eso se disminuya la presión intratorácica para generar una diferencia de presiones (entre la presión atmosférica y la del tórax) y que el aire entre en los pulmones por ese gradiente de presión, provocando que a su vez pase lo mismo a nivel alveolar para después ser transportado (el O2) por los hematíes a todas las células del organismo para que puedan tener la energía para realizar sus funciones, todo ese proceso es increíble.


Por otra parte, es entender que no solo el sistema respiratorio es el responsable de esto sino que trabaja en conjunto con el sistema cardiovascular para que tanto la respiración externa y la interna sean posibles, y que si uno de los dos (o ambos) falla el organismo tendrá problemas serios haciendo a su vez que otros sistemas entren en acción para compensar la falla que tenga en el momento (hablando del sistema renal o el sistema nervioso, por ejemplo), ya sea aumentando la producción de bicarbonato o aumentando la respiración para eliminar el CO2 del cuerpo.









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